Y vuelvo a escribir porque lo necesito, porque supongo que este trozo de papel y este bolígrafo serán los únicos que no me juzguen.
He llegado a un punto en el que no sé si quiero jugármela o simplemente ser una amiga más.
He llegado a ese punto en el que sonrío inconscientemente cuando me habla o a ese punto en el que no puedo aguantarme las ganas de besarle cada vez que tengo su cara en frente la mía.
Supongo que no es amor, supongo que solo son ganas de estar con él, de poder decirle 'mi chico' o simplemente necesidad de poder besarle cuando me de la gana.
Estar realmente pillada por él y no saber lo que él siente por ti es jodido, realmente jodido.
¿ Olvidarle? Tal vez la mejor opción, pero estoy cansada de perder oportunidades, de perder el tren tantas veces hasta el punto de tener miedo a que esta sea la última vez que aparezca en mi vida. Miedo al rechazo, miedo a joderla hasta el punto de poder arrepentirme durante un largo tiempo.
¿Luchar o rendirme? ¿Arriesgar u olvidar? Ni lo sé ni quiero saberlo, solamente quiero estar con él, nada más.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Hola papá, hola mamá.
No escribo esto para que algún día lleguéis a leerlo, no, no sé muy bien para qué o para quien escribo esto, solamente sé que necesito escribirlo.
¿Alguna vez os habéis parado a pensar lo que es para vuestra hija ese tal Justin Bieber? No, no creo.
Supongo que quiero empezar diciéndoos que llevo aquí soportando todo más de 3 años, más de 3 años soportando insultos, y defendiéndolo cuando nadie más lo hacía, sí, que deprisa pasa el tiempo, ¿no creéis? Sin embargo, durante estos 3 años he tenido claro lo que he querido y cuál era mi sueño. Esas canciones, según vosotros ‘ñoñas’ son las que me secaron adelante cuando se fue la abuela, las que más de una vez me han dicho al oído un ‘eh, tranquila, estoy contigo’ cuando me faltaba la respiración al ahogarme en mis propias lágrimas, curioso que unas simples canciones puedan hacerme sentir única, ¿verdad?
Justin Drew Bieber, para vosotros ‘el Justin ese’, para mí, mi ídolo. Llamar ídolo puede resultar demasiado fuerte, pero supongo que llamar ídolo a la persona que hace unos años cantaba en las escaleras de un teatro y hoy en día es una de las mayores estrellas del mundo, es justo.
Él fue el único que me enseñó a no decir jamás nunca, a que los imposibles no existen, sino los pocos probables, que un muchacho canadiense que subía sus propios videos caseros era poco probable que algún día se pudiese convertir en el famoso y conocido Justin Bieber, pero lo consiguió.
Él fue el que me enseño a no rendirme jamás, pese a los obstáculos, hasta que no quede ni una sola gota de aire, hasta que ese reloj llegue al 00.00.
Supongo que para vosotros tan solo es ‘ese niñato que solo busca el dinero’, sin embargo para mi es ese chico que se casó con una pequeña con cáncer solo para verla sonreír o incluso ese que en cada concierto saca a una chica al escenario para convertirla en la única chica del planeta por unos segundos.
No pretendo que apoyéis lo que amo, sino que comprendáis lo que me hace sentir, que algún día lleguéis a comprender lo que siento al escuchar mi canción favorita, o simplemente que algún día podáis saber el por qué ese tal Justin Bieber no es un cantante más, sino mi ídolo.
No escribo esto para que algún día lleguéis a leerlo, no, no sé muy bien para qué o para quien escribo esto, solamente sé que necesito escribirlo.
¿Alguna vez os habéis parado a pensar lo que es para vuestra hija ese tal Justin Bieber? No, no creo.
Supongo que quiero empezar diciéndoos que llevo aquí soportando todo más de 3 años, más de 3 años soportando insultos, y defendiéndolo cuando nadie más lo hacía, sí, que deprisa pasa el tiempo, ¿no creéis? Sin embargo, durante estos 3 años he tenido claro lo que he querido y cuál era mi sueño. Esas canciones, según vosotros ‘ñoñas’ son las que me secaron adelante cuando se fue la abuela, las que más de una vez me han dicho al oído un ‘eh, tranquila, estoy contigo’ cuando me faltaba la respiración al ahogarme en mis propias lágrimas, curioso que unas simples canciones puedan hacerme sentir única, ¿verdad?
Justin Drew Bieber, para vosotros ‘el Justin ese’, para mí, mi ídolo. Llamar ídolo puede resultar demasiado fuerte, pero supongo que llamar ídolo a la persona que hace unos años cantaba en las escaleras de un teatro y hoy en día es una de las mayores estrellas del mundo, es justo.
Él fue el único que me enseñó a no decir jamás nunca, a que los imposibles no existen, sino los pocos probables, que un muchacho canadiense que subía sus propios videos caseros era poco probable que algún día se pudiese convertir en el famoso y conocido Justin Bieber, pero lo consiguió.
Él fue el que me enseño a no rendirme jamás, pese a los obstáculos, hasta que no quede ni una sola gota de aire, hasta que ese reloj llegue al 00.00.
Supongo que para vosotros tan solo es ‘ese niñato que solo busca el dinero’, sin embargo para mi es ese chico que se casó con una pequeña con cáncer solo para verla sonreír o incluso ese que en cada concierto saca a una chica al escenario para convertirla en la única chica del planeta por unos segundos.
No pretendo que apoyéis lo que amo, sino que comprendáis lo que me hace sentir, que algún día lleguéis a comprender lo que siento al escuchar mi canción favorita, o simplemente que algún día podáis saber el por qué ese tal Justin Bieber no es un cantante más, sino mi ídolo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
